Cuando las montañas hablan, la fotografía las mantiene quietas
Parte de la campaña “La fotografía que dura para siempre” de Gitzo
Una aventura Gitzo con Isabella Tabacchi
Los Dolomitas no son solo montañas. Son una presencia viva, una catedral de piedra y luz donde cada rincón revela drama, elegancia y misterio. Sus torres dentadas y sus cambios de ánimo han inspirado durante mucho tiempo mi fotografía, pero capturarlas en toda su majestuosidad requiere más que visión. Exige paciencia, habilidad y el equipo adecuado para explorar su verdadera esencia.
Vuelvo una y otra vez a estas cumbres, sabiendo que cada momento es efímero. Una mañana los picos se alzan claros contra el cielo, y al día siguiente desaparecen en la niebla. Una puesta de sol cálida puede convertirse en tormenta en cuestión de minutos. Nada aquí permanece — excepto la fotografía. Y por eso busco no solo presenciar los Dolomitas, sino preservarlos en luz.
Para hacerlo necesito herramientas en las que pueda confiar plenamente. Para mí, eso significa un trípode robusto y ligero que pueda llevar por senderos exigentes. El está diseñado pensando en el fotógrafo-explorador. Su construcción en fibra de carbono equilibra resistencia y ligereza, por lo que incluso en ascensos de más de mil metros nunca me siento sobrecargada. Con solo 1,28 kg, es lo bastante ligero para desaparecer en mi mochila, pero lo bastante firme para sostener mi visión.


Consejos Prácticos
Practical tip #1
Consejo práctico #1
En largas caminatas alpinas, ten siempre en cuenta la distribución del peso. Yo sujeto el en el centro de mi mochila para mantener el equilibrio, con correas que evitan que se mueva. Si lo coloco en un lado, equilibro el peso con el otro — así me mantengo estable y el trípode llega sin daño.
Cuando llego a los puntos de fotografía, montarlo se vuelve un gesto natural: las patas se abren rápido y con seguridad, incluso en roca irregular. Recuerdo una de mis tomas soñadas en la Torre Piaz. El guía alpino Antonio Bonet ascendía bajo la luz dorada del atardecer mientras yo me equilibraba en una repisa estrecha sobre un precipicio. En ese espacio frágil, mi me dio la estabilidad necesaria para concentrarme en la fotografía. Lo que capturé no fue solo un escalador en la roca, sino la determinación humana enmarcada por la grandeza de los Dolomitas — un recuerdo ahora preservado en luz, para sentirse por siempre.
Consejo práctico #2
En terreno rocoso o irregular, extiende las patas del trípode de manera desigual para encontrar un anclaje natural. La apertura independiente de las patas del permite mantener la cámara nivelada incluso cuando el terreno no lo está.
No todas las imágenes exigen tanta audacia. En el Passo Gardena, a menudo me instalo en prados alpinos al amanecer. Allí, el desafío es la suavidad del suelo, húmedo de rocío. Las patas con pinchos del se clavan firmemente en la tierra, lo que me permite capturar largas exposiciones de nubes y brumas sin desenfoque.
Consejo práctico #3
No subestimes los terrenos “fáciles”. En prados o nieve, hunde más las patas del o usa pinchos para ganar estabilidad — a veces, los suelos más simples esconden los mayores desafíos.




Practical tip #2
On rocky or irregular terrain, extend tripod legs unevenly to anchor securely. The Mountaineer’s independent leg spread angles allow the camera to stay level, even when the ground is not.
Not every image demands such daring. At Passo Gardena, I often set up in quiet alpine meadows at dawn. There, the challenge lies in the softness of the ground, damp with dew. The Mountaineer’s spiked feet anchor firmly into the earth, letting me capture long exposures of drifting clouds and morning mist without a trace of blur.
A través de estos viajes, una verdad se ha cristalizado para mí: fotografiar los Dolomitas es un diálogo entre la permanencia y el cambio. Las montañas perduran, pero la luz, los estados de ánimo, las historias… desaparecen en segundos. Mi tarea es detenerlos en el tiempo. El me ha acompañado por crestas sobre las Tofane, a la sombra del Rosengarten y por cornisas donde un paso en falso significaría dar marcha atrás. Estable, silencioso y fuerte, se ha convertido no solo en una herramienta, sino en un compañero en quien confío incondicionalmente.
Los Dolomitas me han enseñado que los paisajes están vivos, y para honrarlos debo estar lista cuando el mundo se revela en una luz fugaz. Para cualquier fotógrafo que se adentre en terrenos exigentes, mi consejo es simple: elige un trípode que esté a la altura de la majestuosidad de tu sujeto. Porque en lugares como los Dolomitas, solo tienes una oportunidad para capturar la eternidad.










Practical tip #3
Don’t underestimate “easy” ground. In meadows or snow, press tripod legs deeper or use spiked feet for added stability — sometimes the simplest terrain hides the trickiest challenges.


El equipo de Isabella
To bring out the best in your wildlife photography expeditions, choosing the perfect equipment is crucial.


